La válvula EGR es una de las piezas que más quebraderos de cabeza da en los motores diésel (y también en algunos gasolina), sobre todo a partir de cierto kilometraje.
Si tu coche ha empezado a comportarse de forma rara, con tirones, ralentí inestable o el testigo del motor encendido, es muy probable que este componente tenga algo que ver.
En este post te contamos cuáles son los síntomas más habituales de una EGR defectuosa, qué luz del cuadro se enciende cuando falla y respondemos a otras dudas que suelen surgir alrededor de esta pieza tan dada a las averías.
¿Qué es la válvula EGR y para qué sirve?
EGR son las siglas de Exhaust Gas Recirculation, es decir, recirculación de gases de escape. Su función es tomar una parte de los gases que ya han salido del proceso de combustión y devolverlos a la admisión para que se mezclen de nuevo con el aire entrante. Esto reduce la temperatura de la combustión y, con ello, la generación de óxidos de nitrógeno (NOx), unos gases muy perjudiciales tanto para la salud como para el medio ambiente.
El problema es que estos gases recirculados llevan hollín y residuos de la combustión, así que con el paso del tiempo la válvula y los conductos por los que circula se van llenando de carbonilla. Cuanta más carbonilla se acumula, peor es el sellado de la válvula y más errático es su funcionamiento.
¿Qué testigo se enciende cuando falla la EGR?
Esta es la pregunta que más nos hacen en el taller, y la respuesta no es tan sencilla como con otras averías, porque la EGR no tiene un testigo propio y exclusivo en el cuadro de instrumentos. Lo habitual es que se encienda el testigo del motor (el símbolo con forma de motor o de llave inglesa, según el modelo), que es genérico y avisa de cualquier fallo detectado por la centralita, no solo de la EGR.
En algunos vehículos, dependiendo de la gravedad del fallo y de si afecta a las emisiones, también puede encenderse el testigo de anticontaminación, con forma similar a un tubo de escape con una nube. Y si el fallo es lo bastante grave como para que la centralita active el modo seguro, es posible que veas también el testigo de avería general del motor en modo emergencia, acompañado de una notable pérdida de potencia.
Como ves, no hay un icono específico de «EGR estropeada» como sí ocurre, por ejemplo, con la presión de los neumáticos. Por eso, ante cualquier testigo del motor encendido, lo más fiable es conectar un equipo de diagnosis para leer el código de avería exacto (los típicos códigos que empiezan por P04XX suelen apuntar directamente a la EGR).
Los síntomas más habituales de una EGR defectuosa
Además del testigo encendido, hay una serie de señales que suelen acompañar a esta avería:
- Ralentí inestable o irregular: el motor «tiembla» al ralentí o las revoluciones suben y bajan solas cuando el coche está parado.
- Tirones al acelerar, especialmente en bajas revoluciones o al circular a velocidad constante.
- Pérdida de potencia, sobre todo si la centralita ha entrado en modo seguro.
- Olor a quemado o humo negro en el escape en algunos casos, por una combustión menos eficiente.
- Aumento del consumo de combustible, ya que el motor no está trabajando en condiciones óptimas.
- Dificultad para arrancar en frío, un síntoma menos conocido pero también habitual cuando la válvula se queda pegada en una posición intermedia.
- Vibraciones extrañas al circular a velocidad de crucero.
Es importante aclarar que una EGR puede fallar de dos maneras opuestas: quedándose pegada abierta (lo que provoca pérdida de potencia, ralentí inestable y sensación de que el motor «no tira») o quedándose pegada cerrada (en cuyo caso el problema suele notarse más en forma de exceso de humos y, con el tiempo, mayor desgaste del filtro de partículas y del turbo).
¿Por qué se avería la válvula EGR?
Las causas más frecuentes son:
- Acumulación de carbonilla. Es, con diferencia, la causa más común. El hollín se va pegando en el interior de la válvula hasta que esta deja de moverse con libertad.
- Trayectos cortos y siempre en ciudad. Igual que ocurre con el filtro de partículas, un motor que nunca alcanza temperaturas ni revoluciones altas favorece que se acumule más suciedad de la cuenta.
- Fallo del motor eléctrico o del solenoide que mueve la válvula, en el caso de las EGR eléctricas.
- Vacío insuficiente en las EGR neumáticas, normalmente por una fuga en los tubos de vacío.
- Sensor de posición defectuoso, que hace que la centralita reciba datos incorrectos sobre en qué posición se encuentra realmente la válvula.
¿Se puede circular con la EGR averiada?
En la mayoría de los casos sí puedes seguir circulando, aunque con el motor funcionando peor de lo normal y, si ha entrado en modo seguro, con una potencia limitada.
No es una avería que suela dejarte tirado de un día para otro, pero conviene no alargarla demasiado, porque una EGR que no cierra bien puede acelerar la saturación del filtro de partículas y ensuciar antes el turbo, generando una avería más cara de la que tenías al principio.
¿Limpieza o sustitución?
Depende del estado de la válvula y de si el fallo es mecánico (carbonilla) o eléctrico (motor, solenoide o sensor dañado). Si el problema es simplemente acumulación de suciedad, una limpieza a fondo con productos específicos o desmontando la pieza suele devolverle su funcionamiento normal y es la opción más económica. Si el fallo está en el propio motor eléctrico, en el solenoide o el sensor de posición está dañado, no queda otra que sustituir la válvula completa.
Al igual que con el filtro de partículas, existe la posibilidad de anular la EGR mediante software o con una placa de anulación física. No lo recomendamos: además de ser ilegal en la mayoría de los casos y hacer que el coche no pase la ITV, aumenta las emisiones contaminantes y puede provocar otros fallos en la centralita a medio plazo.
Consejos para cuidar la EGR
- Evita en la medida de lo posible que el coche haga siempre trayectos cortos en ciudad.
- De vez en cuando, date un paseo por carretera manteniendo revoluciones medias durante un rato.
- Usa aceites de calidad y respeta los intervalos de mantenimiento recomendados por el fabricante.
- Si notas ralentí inestable o tirones, no lo dejes pasar: cuanto antes se limpie o revise la válvula, menos posibilidades hay de que arrastre otras averías.
La válvula EGR no tiene un testigo exclusivo, así que cuando falla lo normal es ver encendido el testigo genérico del motor, y en algunos casos el de anticontaminación. Los síntomas más claros son el ralentí inestable, los tirones al acelerar, la pérdida de potencia y el aumento de consumo. En la mayoría de los casos se puede circular con la avería, pero conviene no demorar la revisión porque puede acabar afectando al filtro de partículas o al turbo.